¿Qué se necesita para practicar Mindfulness? Nada material, sólo la actitud.

Actualizado: 28 de abr de 2018

Es muy raro, y casi una bendición, el hecho de que en la vida exista la posibilidad de practicar algo que no necesita nada. Ni materiales, ni instrumentos, ni elaboradas fundas. Es el caso de la práctica del Mindfulness.

Quien esté leyendo esto, seguramente habrá oído mil veces esta palabra inglesa que usamos también en español, sin necesidad de traducirla, ya que hacerlo sería complicado. Literalmente significa ser mentalmente consciente, o simplemente, consciente. El Mindfulness no es una cura, ni es yoga, ni se trata (sólo) de una técnica de meditación. Es una práctica, sólo que en vez de ejercitar los músculos del cuerpo (que también), se ejercita nuestra capacidad de estar presentes y de ser conscientes: lo que ejercitamos es nuestra mente, y con ello nuestro cerebro. Los mayores beneficios de su práctica no se quedan en los 45 minutos del ejercicio en cuestión, sino que se amplían a nuestro día a día. Lo que se ejercita con la práctica habitual de Mindfulness es la adopción de una cierta mirada, de una cierta actitud, de una cierta verdad (la nuestra, la propia).

Pero no hay que hacerse falsas ilusiones. La práctica del Mindfulness es un ejercicio, y como cualquier atleta de élite estará de acuerdo en afirmar, una nunca llega a dominar un deporte: siempre se aprende, siempre se avanza, nunca se es experto, nunca se domina. Es un proceso, como cualquier otro proceso de aprendizaje. Por eso, nuestra actitud al practicarlo, sobre todo al principio, es tan importante. Como en todo, la actitud nos predispone al éxito o al fracaso. O al menos nos predispone a ser constantes o a abandonar en cuanto no obtenemos lo que queremos (y rápido). Por eso, antes de comenzar a practicar Mindfulness, es necesario partir con la actitud que nos facilite su disfrute y sus beneficios al cien por cien. Escribe Jon Kabat-Zin, profesor emérito de Medicina y uno de los fundadores de esta técnica en Occidente, que cuando acepta nuevos pacientes a su clínica de estrés, en Massachussets, empieza por pedirles que escriban los 3 objetivos que se han propuesto conseguir al empezar el entrenamiento en Mindfulness. Cuando estos nuevos pacientes se presentan por primera vez al grupo y traen sus 3 objetivos escritos, Kabat-Zin les dice entonces que se olviden de ellos, que los rompan y no vuelvan a pensar en ello. Perseguir la consecución de objetivos concretos o ganancias, no haría más que echar a perder la práctica y lo que hay detrás del Mindfulness realmente: ser y estar.


1. No juzgar

Sabemos que el cerebro hace muchas cosas, y una de las cosas que nunca deja de hacer en su funcionamiento normal es pensar. Uno de los componentes esenciales del Mindfulness es no juzgar la corriente de pensamientos que aparezcan, sino ser un ¨testigo imparcial¨. Se trata tan sólo de notarlos y observarlos. Nada más.


2. Paciencia

Resulta muy fácil decirlo, pero no tan fácil conseguirlo. Sorprende darse cuenta de que, de hecho, la paciencia es una virtud que se puede entrenar. Y puede que no lleguemos a tener nunca el nivel de un yogui, pero al menos nos daremos cuenta de lo que nos falta por desarrollar. Al final lo que conseguimos es darnos cuenta de que no es necesario llenar cada momento de algo, lo que sea. Al fin y al cabo, ningún momento está vacío.


3. Mente de principiante

Se trata de observar lo que nos rodea como si lo observáramos por primera vez. No hablo de hacer esto cada vez que vamos a por el pan, o cada vez que nos encontramos con alguien por la calle (y que parezca que tenemos una sobredosis de Dalsy), sino de que elijamos ciertos momentos (y sin duda los minutos de práctica formal son uno de ellos) para notar y sentir nuestro alrededor como si fuera la primera vez: los colores, las formas, las sensaciones, los olores, los sonidos.


4. Confianza

No estamos acostumbrados a confiar en nuestra intuición, o a lo que nos dicen nuestras sensaciones. Practicar Mindfulness es una oportunidad para volver a construir esa relación de confianza con nosotros mismos, con nuestras necesidades, con lo que ¨sabemos sin tener una razón concreta¨, sin tener que consultar antes con las personas que nos rodean para ser capaces de tomar una decisión.


5. Sin perseguir un objetivo

Con todos los objetivos y fechas límite que ya tenemos en nuestra vida diaria ¿por qué hacer de la práctica también algo de lo que tenemos que obtener un beneficio? Precisamente lo liberador del Mindfulness es su aspecto de no perseguir nada, no pretender nada, sólo compartir unos minutos con nosotros mismos, con nuestro presente, con lo que nos rodea. Simplemente prestar atención a lo que pasa dentro de nosotras (y a veces también fuera). Nos damos cuenta que sin perseguir nada en concreto, conseguimos mucho más. ¿El qué? Es todo un descubrimiento, pero hay que emprender el viaje.


6. Aceptación

Para mí, el pilar fundamental del Mindfulness, la actitud que podría contener todas las demás. Personalmente, fue el aspecto que me hizo interesarme por su práctica y por la terapia de Aceptación y Compromiso. Me di cuenta de que no era necesario luchar y gastar energía combatiendo quimeras, pensamientos dañinos, etc. Podía optar simplemente por aceptarlos y dejarlos ir, separándome así de ellos. Así, los hice tan pequeños que ya no podían más conmigo, sino que era yo la que los controlaba. La aceptación significa liberarse de lo que impide estar en el momento presente con compromiso.

Me gustaría apuntar a un aspecto importante: aceptación no significa resignación ni tolerancia, ni ser pasivo ni dejar que las cosas pasen delante de nosotros sin actuar. Aceptación significa, de hecho, todo lo contrario. Significa ¨tomar cada momento tal y como viene¨, ya que una vez que lo hemos aceptado y hecho ¨visible¨ (lo hemos notado, hemos sido conscientes), es más fácil optar al cambio si eso es lo que necesitamos, si eso es lo que queremos.


7. Dejar ir

Es una de las cosas que más nos cuesta hacer. Sabemos que estamos atadas a tantas rutinas de pensamiento sin sentido y sin embargo nos resulta muy difícil soltar esos lastres. Este aspecto actitudinal es, posiblemente, el que más práctica requiere. Dejar ir significa observar nuestra experiencia tal y como viene, momento a momento: dejándolo estar, lo dejamos ir.


Bibliografía: Full Catastrophe Living, Jon Kabat-Zinn


Próximos talleres de Introducción al Mindfulness (en profundidad): jueves 10 y 17 de mayo en Thuis (Wageningen). Coste de la entrada: 5 euros por persona. Si deseas más información, por favor escribe un email a hispaterapia@gmail.com

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